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Los alumnos lectores son un estímulo para los profesores

Marzo 30, 2021

Así lo explica el poeta, narrador, antologador y traductor chileno, Armando Roa, quien está a cargo del Programa de formación de mentores de Academias Literarias, dirigido a profesores de la RED Irarrázaval y que, este año, tendrá su segunda edición. La convocatoria ya está abierta, a través de la aplicación “RED Irarrázaval”

El año 2020 se realizó, con mucho éxito, la primera edición del Programa de formación de mentores de Academias Literarias, para integrantes de la RED de establecimientos de la Fundación Irarrázaval, que surgió para incentivar el gusto por la lectura entre los estudiantes. Aníbal Vial, Gerente General de la Fundación Irarrázaval, destaca la importancia de la lectura en la formación de un ser humano, “el gusto por leer es la competencia de las competencias. La lectura desarrolla el gusto por aprender. Es indiscutible que, a un buen lector, se le hacen más fáciles las matemáticas, que le va a ir mejor en cualquier prueba”, afirma.

Este proyecto, por un lado, busca familiarizar a los profesores con la creación de una Academia Literaria y, al mismo tiempo, pretende estimular el desarrollo de habilidades blandas y el pensamiento crítico en los estudiantes. Así, lo revela en esta entrevista el poeta Armando Roa, quien ha sido merecedor del Premio Pablo Neruda y el Premio de la Crítica.

En la practica, el programa se efectúa de manera online. Durante 21 sesiones, Armando se reúne con los profesores y van desarrollando diferentes temas, intercambian ideas y experiencias en torno al mundo literario y sobre cómo hacerlo una amenaza para los niños y jóvenes. Finalmente, el programa concluirá con la selección de obras escritas por los alumnos participantes en este taller, las cuales serán publicadas para difundirlas a la RED Irarrázaval.

  • ¿Cómo fue la experiencia del taller literario del año 2020 para profesores de la RED Irarrázaval?

Fue una experiencia extraordinaria, con profesores comprometidos y entusiastas, de diversas zonas del país, divididos en dos grandes grupos. Se trabajó intensamente con textos literarios y educativos y, también, se compartieron vivencias que motivaron un diálogo reflexivo, muy valioso e intenso, en torno a la necesidad de potenciar en los colegios una sólida cultura humanista.

  • ¿Por qué un profesor debería ser para de este programa?

Ser parte de las academias es estar expuesto a una revisión de nuestras maneras de enseñar a leer, con la posibilidad de acercarse a estrategias más innovadoras y creativas. En las sesiones, además, se revisa el rol del maestro y el sentido más hondo de la educación, con lecturas muy diversas que pasan por la literatura, la filosofía y la pedagogía y que buscan imprimir un sello humanista a los profesores.
– En definitiva, ¿cuál crees es la importancia de la lectura en la formación de los alumnos y también, de los profesores?

La lectura es un hábito esencial para formar personas reflexivas, sensibles y críticas. Pero no sólo es una experiencia formativa. La lectura, decía Borges, es también una de las “formas de la felicidad”. De allí, la importancia de hacer de ella una experiencia gozosa, con sentido, que nos enriquece de vida interior y nos abre a los otros.

  • Y para los colegios, ¿cuál crees es la ventaja de tener alumnos lectores?

Alumnos lectores son alumnos inquietos, con capacidad crítica, con hambre de saber. Eso es un estímulo para el profesor ya que favorece el diálogo reflexivo y la creatividad, tan importante en el proceso de aprendizaje de cualquier disciplina.

  • ¿Cómo motivar a los colegios a tener una academia literaria?

Cicerón decía que “un hogar sin libros es un cuerpo sin alma”. Lo mismo podría decirse de cualquier establecimiento educativo sin una comunidad sostenida de lectores entre profesores y alumnos. Una academia es una herramienta que favorece el ir creando espacios en esa dirección. La educación no puede sostenerse exclusivamente en la formación de profesionales; necesitamos, además, con mucha urgencia, ya desde el colegio, el ir construyendo una sociedad de personas atentas y sensibles a las grandes necesidades de sentido (algunos lo llaman “inteligencia espiritual”).

  • ¿Cómo motivar a los jóvenes a leer?

Haciéndoles ver la lectura no como algo impuesto, mecánico o muerto, sino como una ventana a la vida y a ellos mismos, una experiencia que depara alegría y pertenencia. O como diría George Steiner, en un libro pueden encontrar “una patria”.

  • ¿Y existe alguna manera concreta para engancharlos con la lectura?

No hay una fórmula mágica, pero sí es muy importante acercar la lectura a los temas que a ellos le apasionan, de manera que el libro no sea una imposición sino una experiencia. Para darte un par de ejemplos: he realizado seminarios sobre rock y poesía, acercando desde la música a la gran literatura, mostrando el diálogo insospechado que hay entre ambas; también he trabajado el libro desde el fútbol, con cruces verdaderamente apasionantes. Lo bonito es que no hay realidad ni temática que sea ajena a la literatura. El punto está en cómo tú abres ese diálogo.

  • Por último, ¿es un tema transversal la lectura, independiente de la asignatura que imparta un profesor? ¿Por qué?
    La lectura es transversal, independientemente de la asignatura. No me hace sentido un profesor que no sea lector. Y es que la lectura te ayuda no sólo a reforzar y ampliar el lenguaje y la capacidad expresiva, sino también al desarrollo de la sensibilidad, el pensamiento crítico y la imaginación, herramientas indispensables en cualquier disciplina.